Cuando buscaba información desde casa sobre esta parte de Córcega, imaginaba La Balagne como una sucesión de pequeños pueblos perfectos y, efectivamente, ¡ASÍ ES!, pueblos y pueblos PERFECTOS, separados entre si, por alguna carretera sinuosa en la que quieres parar el coche, bajarte cámara en mano y quedarte allí con la boca abierta observando....(lo de la boca abierta también está relacionado con la SED, es lo que tiene el agosto y el paisaje de interior....). Si por mi fuese, los hubiera recorrido todos y cada uno de ellos, de pies a cabeza, de arriba a bajo y sin dejar títere con cabeza pero.......estar de paso..... es lo que tiene, es imposible dedicar el tiempo que se merece a todo.......
Tengo que decir que me hubiera gustado tener más fotos de todo lo que vi, pero a veces, es necesario dejar la cámara a un lado y centrarte en lo que estás viviendo, y segundo, no hay foto que haya podido hacer que represente la belleza real del lugar.
(Pigna, foto superior)











